¿Cómo hablan los chilenos?

Todas las regiones de Hispanomérica se distinguen por sus variados usos del castellano. También Chile se caracteriza por su dialecto español particular, con una entonación, pronunciación, vocabulario y usos gramaticales únicos en toda la región. Si bien el español chileno escrito no presenta diferencias respecto al castellano estándar, el lenguaje coloquial oral puede resultar complejo incluso para un hispanohablante, dada la cantidad de localismos y formas verbales que son patrimonio exclusivo de la comunidad chilena. 


La vastedad del territorio chileno hace que cada región se caracterice por su propia forma de hablar. Al mismo tiempo, dentro de Santiago hay marcadas diferencias de acuerdo al nivel socioeconómico y los contextos en que se usa el lenguaje. Mientras en los ámbitos formales se utiliza un castellano más neutral y con vocablos estandarizados, en los entornos informales (entre jóvenes, en las calles, en las zonas populares) se perciben las muchas particularidades del dialecto chileno. 

La pronunciación
 

A nivel de pronunciación, la principal característica del español chileno es la aspiración de la s al final de una sílaba o palabra. Aunque esto es una característica de la mayoría de los países hispanohablantes, en Chile la aspiración es mucho más acentuada, muy similar a la región española de Andalucía. El castellano chileno comparte con el sur de España la eliminación de la “d” en las terminaciones “-ado” o “-ada”. De esta forma, “pasado” suele pronunciarse “pasao”, siempre en los ámbitos más coloquiales. 

Por otra parte, al igual que muchos países de Latinoamérica, el español chileno se caracteriza por el uso del seseo (no distinción fonética entre la “s” y la “z”) y el yeísmo (no diferenciación entre la “y” y la “ll”). 

El voseo 
Chile se distingue por su conjugación verbal única en la segunda persona del singular. Este pronombre tiene en Chile tres empleos: “usted”, “tú” y “vos”. El “usted”, muy usado en los encuentros formales e impersonales, es el más empleado en las comunicaciones con turistas. 

En interacciones más cercanas, familiares o informales, es frecuente el uso del “tú” y el “vos”, ambos con una conjugación verbal muy distinta a la del resto de los países hispanos. En estos casos, la terminación “as” se convierte en “ái”, y “es” en “ís”. Como ejemplo, en vez de “¿cómo estás?”, los chilenos dicen “¿cómo estái?”; y en vez de “quieres”, dicen “querís”. Aunque estas formas son más bien restringidas al lenguaje oral informal (e incuso vistas despectivamente por el ámbito académico), no es extraño leer publicidades dirigidas al público joven donde se emplea esta particular forma de conjugación. 

Palabras propias 

El castellano hablado en Chile ha recibido influencias de varios dialectos, que han incidido en la formación de palabras y expresiones propias de este país. Lenguas nativas como el quechua y el mapudungun, idiomas extranjeros como el inglés, italiano y francés y los modismos del español argentino han aportado numerosos términos utilizados en el lenguaje cotidiano. 

Entre los numerosos localismos, hay algunas expresiones altamente representativas del habla chilena. La primera es la terminación de las frases con la expresión “poh” (pronunciación de “pues”) para remarcar el sentido de lo expresado: “sí, poh”, “no, poh”. También es frecuente el uso del “¿cachái?” en el diálogo coloquial, como sinónimo de “¿entiendes?”. El léxico familiar incluye la peyorativa palabra “huevón” para referirse a “persona”, o la expresión “al tiro” para indicar que algo se realizará “en seguida”.
 
 
Una mirada con algo de humor: 


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